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martes, 14 de diciembre de 2010

Somos 5 en realidad

Mi familia nuclear está conformada; para el mundo, para los papeles legales, para la foto familiar, para la cena navideña, o para cualquier cosa formal, por mi papá César, mi mami Anacé, mi hermano menor Josué y quien escribe Analú (si quieres agrandarlo, mi perro Shamir), nos une la sangre, el apellido, el amor, y el mismo techo.

Pero existen (hasta el momento) tres personas más, que creo merecen una buena columna. Son 3 hombres, si leíste bien, son hombres, hechos y derechos, dos están casados y con hijos, el otro sigue buscando, y sé que está cerca a encontrarla. A los tres los conocí en mi congregación, dos en el mismo distrito, el soltero lejos de aquí.

El primero en entrar en nuestras vidas (al menos según mi uso básico de razón) es quien vive ahora en Chile, lo conocí en el 98, cuando aún era joven, y solía jugar con mi hermano a los muñecos tirados en el piso, le enseñó a mi primo a jugar fútbol, me compraba barbies en las navidades, me trataba como toda una damita, se reía de mis chistes y se enorgullecía de mis pequeños logros. Ahora está casado, con una mujer maravillosa, que lo hace feliz, que le saca las mejores sonrisas, y que le dio el mejor regalo, un hijo. Si, el me hizo tía hace aproximadamente 4 años, recuerdo haber estado en Trujillo, y estar llamando diariamente para saber sobre el bebé, fue un 20 llegando del colegio que me enteré que Paola, su esposa, estaba en la sala de operaciones trayendo al mundo a un pequeño, cachetón y ruloso Codesh Samuel.

Charles fue el primero en decirle mamá a MI mamá. Hago un paréntesis para anotar que mi madre le dice 'hijo' 'hija' a todos los de la congregación; pero fue él, quien un día mientras dejaba la canasta de ropa para planchar respondió 'si mamá', hubo un silencio extraño en el segundo piso de mi casa, y tres segundos después todo siguió su rumbo, entendimos que era algo normal, que Charles había entrado tan a fondo en nuestras vidas que tarde o temprano eso pasaría. Luego vino el decirle papá a mi papá...vino el llamarlo hermanito, y que no dijera cuando llamaba al teléfono 'espera busco a mi papá' sino empezar a suprimir el MI, porque ahora compartía con él a mis padres, y nada me hacía más feliz.

Hasta ahora recuerdo el día que le conté sobre mi pareja de promoción de primaria, y cómo miró a mis padres como pidiendo permiso para algo, y luego, de una manera muy chistosa, se acomodó la corbata y me dijo, me gustaría conocerlo. Hizo sonidos raros, y todos rieron en la mesa, ese era el hermano mayor que siempre quise, y que Dios me regalaba, pero era solo el primero, aún faltaba más.
Creo que algo importante para que la gente entienda porque tanto cariño, es que mi madre perdió un bebé varón antes de mi nacimiento, y yo siempre he creído (luego de ver que no tenemos 'hermanas') que Dios, de una manera u otra, nos pone a ese hermano mayor. Que me los puso en forma de estos 3 hombres que me hacen la mujer que soy yo.

Paralelo que conocí a Charles, Alex llegó a nuestra familia, podría decirse que eran promoción. De por si ya eran ellos como hermanos, y la relación y cercanía que los unía a mis padres hizo que también las cosas sucedieran rápidamente. Alex es hijo único, y talves encontró en nosotros los hermanitos que siempre quiso tener, y nosotros en él, otro estilo de hermano mayor. Uno que sabía tocar guitarra, que le gustaba la tecnología y que siempre tenía chistes que me quemaban el cerebro (aún ahora lo hace).

Se casó hace dos años aproximadamente, y en abril del presente año nació Valeria, yo estuve ahí, tengo sus primeras fotos, es mi segunda sobrina, y se parece a mi (cómo si eso fuera posible). También estuve en su presentación en la congregación. Recuerdo de pequeña que Alex me regaló un chocotón que si no me equivoco le prometí 'compartirlo', la verdad, nunca lo hice, me lo había regalado mi hermano mayor, era mio, y solo para mí.

El recuerdo más fresco que tengo con Alex es del mes de mayo, por primera vez trabajé con él. Era un evento del CENTI, y estuvimos juntos a cargo de los audiovisuales, y ahora que lo pienso nunca se lo dije, pero me sentí muy muy feliz de haberlo hecho con él. Me sentí importante, sentí que con mis 17 años, le era útil a mi hermanito mayor. Me sentí poderosa, porque tenía un hermano que a su manera me daba órdenes y me enseñaban cosas nuevas para mejorar mi rendimiento. Me sentí orgullosa de tener un hermano cómo él, y cuando meses después repetí el trabajo con otra persona, nunca me sentí tan cómoda y segura cómo cuando era él que estaba a mi lado. Cuando mi hermano mayor cuidaba mis espaldas.

Este último domingo mi papá hablaba con un ex - discípulo y decía algo que es cierto 'Ana Lucía y Josué tienden a ser muy sociables con la gente del ministerio, pero es contigo y con otros pocos con quienes realmente forman una relación íntima basada en confianza y respeto' (cambia un poco las palabras, la idea es la misma). Yo creo que es así, mi hermano y yo tenemos la capacidad de relacionarnos bien con todos, de caerles bien, de llevar la fiesta en paz con los de la congregación, pero al mismo tiempo, son solo algunos los que disfrutan la intimidad de nuestra familia.

Después de Charles y Alex, que por motivos de cambios, los dejamos y tuvimos que irnos para Trujillo, no estabamos buscando un nuevo hermano, los teníamos a ellos, y eramos felices. Pero de pronto apareció él, con su guitarra y su inglés británico. Recién llegado de Cajamarca y compartiendo departamentos de soltero con un discípulo más. Nos hicimos amigos, entró en la familia, pasó por el amor de/en disciplina, y el tiempo nos alejó.

Han sido estos dos últimos años, en donde nos encontramos de nuevo, que algo se activó, que la confianza fue a un nivel más íntimo, y que ya no había ese trato diplómatico, sino esa confianza como para hacernos bromas, o enseñarnos cosas. Dante fue, es y será mi único profesor de inglés, el único que se ríe de mis chistes tontos, y el que me compra helados cuando estoy resfriada.

Hubo un tiempo en que venía todos los domingos a casa, a hacer nada. A jugar fútbol en la pista de mi casa, a hacer marcianos, a comer pollo, a jugar play station 2 con mi hermano (acabo de recordar que poníamos el proyector en el cuarto de mi hermano), a ver películas, o simplemente como aquel domingo que nos quedamos los tres dormidos en la cama (oro a Dios para que la gente no malinterprete esto). Mi madre nos tapó y nos dejó dormir como casi 3 horas. Siempre era lo mismo 'vengo solo un ratito' y terminaba yendose como a las 9 de la noche.
Este domingo lo vi después de casi un año, la última vez fue en mi cumpleaños, que fue la mejor sorpresa, no pensé que vendría, y llegando de la universidad me lo encuentro, fue una gran muestra de cariño. Vino para despedirse porque se regresa a Cajamarca, y admito que lo extrañaré y por eso me motivé a escribir esto de una vez por todas. Porque quería hacer oficial, que Dante había roto cualquier barrera, había superado todo, y era mi hermano mayor. Es una hombre de pocas palabras, y yo me encontraba media emocional el domingo y por eso no pude hablar. Ahora mejor lo escribo.

Tengo 3 hermanos mayores, cada uno por algún lado del mundo, pero todos formando parte de la mujer que hoy soy. Sé que esto ha sido escrito solo desde mi punto de vista, y de las cosas que yo disfruté, pero es mi blog, y quería decirles como me hacen feliz ellos. Alguna vez alguien me preguntó cómo era posible estar rodeada de tanta gente y que justo ellos, sean los que comparten más con nosotros, y yo creo que es algo que Dios decide y lo pone en el corazón de ellos, y en el nuestro. 

Nosotros nunca buscamos unos hermanos mayores, seguramente que ellos no buscaban unos hermanitos menores, pero se dio. Entre juego y juego, entre amanecidas trabajando, entre acompañarme a la tienda a comprar la gaseosa para mi papá, entre ayudar a escoger el anillo para pedir la mano, y cantar música de 'Los rancheros' en el patio, se formó algo más que una amistad. Se formó una extensión de la familia. Hoy soy feliz al decir que no sólo somos dos hermanos, y no tengo problemas en sentarme y explicarle a quien pregunté, como mi madre de pronto, tiene 5 hijos.

Hay gente en el ministerio que importa mucho para nosotros, que hay un buen nivel de confianza, y ue yo suelo llamarlos hermanos por la fe. Charles, Alex y Dante, son mis hermanos en la fe, pero lo nuestro va mas allá porque sumandole que nos une el amor de Dios,  nos unen experiencias que el tiempo ni la distancia podran mermar.

Son mis hermanos, son mis consejeros, son mis amigos, son mis protectores, son parte de quien soy, ellos tuvieron que ver en mi formación, estuvieron en mi pasado, hoy me acompañan en mi presente, y me gustaría mucho tenerlos en mi futuro. Los amo entrañablemente, y les agradezco por haberme dejado entrar en su corazón.

Dios los bendiga abundantemente, y espero les haya gustado esto.

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