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martes, 25 de enero de 2011

Marisa, una princesa común y corriente (Un avance)

Esta es la historia de la princesa Marisa, una pequeña heredera que busca encontrar su lugar en la tierra, encontrar su pedazo de felicidad en el mundo. Era hija de los reyes mas estrictos de entre todos los reinos, tenía los cabellos castaños y lacios como su padre, la piel morena y suave como la de su madre. Hace poco había asumido la responsabilidad de heredera, y no se encontraba siempre a gusto con ciertas consecuencias del cargo que ahora ocupaba.
Sus doncellas y los acompañantes siempre le sonreían por cortesía y porque querían agradar a su padre, el  rey de su nación. Marisa no tenía miedo a nada, ella era la heredera, todo lo que ella conocía era la realeza, ella había sido educada en las mejores escuelas, con los mejores profesores, no conocía lo ordinario, vivía en un paraíso, vivía bajo el mandato directo de sus padres, sabía a la perfección lo que los mandamientos decían, ella era una princesa, ella era el reflejo de sus padres, ella estaba siempre en el ojo del pueblo, ella era Marisa, la hija de los reyes.
Pero un día, mientras entró de sorpresa al cuarto de las doncellas, las vio reírse con tanta naturalidad, las observo cuchichear sobre mil y un secretos, y algo en ella se activó, algo que ella aun no conocía, y eso era la amistad genuina y desinteresada. Se acercó a ellas, y les pidió que la incluyeran en su conversación, todas se miraron entre sí, y le sonrieron como se le sonríe a la hija del jefe. Con una sonrisa de ‘bueno, no podemos decirte que no’.
Paso un tiempo, Marisa parecía sentirse cómoda con ellas, conversando de ciertas cosas, ellas parecían confiar en ella, pero algo pasó, los reyes la citaron en la sala familiar. No pasaba seguido, ellos siempre atendían al pueblo, y confiaban en que Marisa estuviera haciendo lo correcto. Ella se sorprendió por la llamada y acudió sin poner peros, en aquella reunión sus ojos fueron abiertos, ella estaba conociendo un nuevo mundo, pero ya no todo era color de rosa como siempre lo había visto.
Sus doncellas la habían traicionado, habían vendido sus mas guardados secretos a la gente del pueblo, su corazón había sido expuesto ante todos, ella ya no estaba guardando las distancias, ella había cruzado la línea, y lo que se venía después sería peor. Su padre le cambió de doncellas y acompañantes, y le advirtieron que tuviera cuidado, las palabras, y los secretos que revelamos, en un mundo como el de ellos, siempre tendría efectos colaterales.
Ella había conocido lo  maravilloso que era conversar de temas variados con personas de su edad, y quería tener eso a toda costa, lo necesitaba, había vivido tanto tiempo apartada del mundo, que ahora que lo veía de cerca, le gustaba y no quería dejarlo.
Sabiendo que ni las doncellas ni los acompañantes eran de confiar, decidió buscar una heredera de algún reino cercano. Y así encontró a Yeyra, princesa del reino vecino, con sus bucles negros hasta la cintura y su tez como blancanieves. Sin darse cuenta, y sin de verdad planearlo, ambas se encontraron siendo grandes amigas, algo había pasado. Yeyra y Marisa sabían lo que eran, las responsabilidades que tenían, y las consecuencias de cada una de sus decisiones. Ellas eran herederas, tenían el llamado a ser reinas, ellas tenían un futuro ya predestinado.
A pesar de no verse tan seguido por sus respectivas responsabilidades en sus reinos, siempre encontraban la forma de mantenerse en contacto, de buscar un poco de esa amistad genuina y desinteresada. Miraban hacía el mismo norte, con la misma meta de perfeccionarse para alcanzar el trono, para asumir su llamado.
Pero Marisa se descuidó, y miró a otro lado, se había olvidado de lo que había sufrido antes por confiar en sus doncellas, y ahora, uno de sus acompañantes la invitaba a confiar de nuevo. Las nuevas doncellas eran mas reacias, ellas sabían quien era Marisa, y sabían que ella siempre conseguía lo que se proponía, sabían que ella era la engreída del pueblo, sabían que mas alla de ser su princesa, era una intrusa, una persona que tenía autoridad sobre ellas, y simplemente no les agradaba esa idea. De mil y un maneras intentaron quebrarla, era la princesa, pero no era de hierro.
Pretendieron ser sus amigas, nuevamente por el falso compromiso a su rey, pero la mentira no era la mejor cualidad de estas doncellas, siempre terminaban sacando a luz su verdadera realidad, ellas no querían a una princesa como su mejor amiga, ellas querían a una chica normal, que no haya vivido en las alturas, que por naturaleza no fuera diferente a ellas, simplemente no querían ser amigas de una chica que no fue criada para ser como el resto.

martes, 18 de enero de 2011

6to Mesaversario: Cambios

Este blog comenzó un 13 de Julio, 3 días antes del cumpleaños de mi hermano, días después de tomar una decisión que se tomó su tiempo en concretarse. Empezó como un diario de desahogo, donde le escribía a un joven que fue compañero mio en la secundaria, pero luego, decidí cambiar el enfoque. Siendo más claros, decidí que el primer enfoque ya no valía la pena mis golpes sobre el teclado. 

¿Qué aprendí en la primera temporada? Aprendí que una amistad es de dos personas. Qué no puedes ser amiga de un árbol, ni de un autista sin ganas de superarse (espero que esto último no haya sonado a discriminación). Aprendí, en el periodo en el cual iba escribiendo, a ser menos impulsiva, a no dejarme llevar por emociones pasajeras. Descubrí/entendí que no existen los mejores amigos, sino los buenos amigos, los malos amigos, los amigos convenidos, los conocidos, los compañeros de aula, los amigos pasajeros, los amigos especiales, pero no los 'mejores amigos'. Aunque para lo legal, yo tenga ahora 3 mejores amigas.

La segunda temporada del blog se trató de escribir (al menos intentar) diariamente a 'mi mejor amigo' que aun no llega a mi vida, y que se supone que espero llegue pronto(o que talves ya está ahí y no lo he visto). Lo cerré porque entré en una etapa de mi vida donde no me daba el tiempo para tipearle con rapidez. No aprendí mucho en este periodo, pero si algo puedo rescatar, es que para mi, mejoré mucho mi forma de escribir. Debo admitir que si antes me demoraba 15 minutos en publicar algo, ahora me tomo casi 45 minutos, sobretodo por las tildes, el estilo siempre será el mismo.

Ahora, en este presente caótico que todos vivimos, me encuentro editando, escribiendo, inspirandome, quemandome el cerebro, golpeeando las teclas, llorando, riendo, saltando y todo, por un blog que de pronto se volvió mi diario personal. He escrito de todos, de todo, para todos, por todo. He aprendido a hacer nuevos amigos, a reconocer una mentira a leguas, a dormir hasta tarde, a recordar cosas de mi pasado. Te he contado de mi familia, de vivencias que me han marcado. Te he contado de lo que me gusta en un chico, de lo que odio en las personas. Te he contado cositas personales.

Veamos, a los 3 meses de haber activado oficialmente este blog, muchas palabras fueron malinterpretadas, y eso causó malestar para mi, y sobretodo en gente que yo valoro mucho. La vida, sobretodo el estilo de vida que yo llevo, me ha enseñando a valorar a la gente por lo que es, y no por lo que tiene o hace, por ende, si yo, en uso de mi sano juicio, escojo a alguien como amigo, es porque lo conozco, y porque de una manera u otra me agrada su manera de ser, y siento que nos iría bien en la amistad.

Luego de este evento, muchos cambios en mi vida comenzaron a suceder. Decidí ser feliz, decidí romper la rutina, decidí no morir lentamente. Y de eso se trata esta publicación, a 6 meses, a casi 185 días de mi primera publicación, poder afirmar que la chica que escribía cartas de desahogo por decisiones tomadas en momentos de inmadurez, hoy se convierte de a poquitos y con cierto recelo, en una mujer (Si, así de egocéntrica puedo ser, para llamarme MUJER).

Y disfrutar cada día como si fuera el último, ver lo complicado de la manera más simple y romper el hielo con una sonrisa para así no extinguirme en lo ordinario. Ese es mi reto, esa es mi meta, y creo que esa es la razón de este blog en su magnífica (al menos para mí) tercera temporada.

Yo quiero ser como un águila y como la cucaracha. Si no cambias, te extingues. Hablare de cada animalito por separado para que me entiendas, y ya luego lo junto, y comprenderás aun mejor lo que quiero decir. En la segunda temporada de este blog hablé sobre como las águilas vuelan en las alturas, y no se meten con otras especies de aves porque no podrían con el cambio, pero olvidé mencionar algo que es impresionante en las águilas, llegadas un tiempo, cuando ya son mayores, vuelan a lugares mucho más altos de los acostumbrados y empiezan a arrancarse las plumas, las garras y el pico (el orden me es indiferente en este momento), y esperan a que todo se renueve en ellas, para volver a vivir, para empezar una vida cambiada. Eso hice yo hace 6 meses, cambié.

Según pruebas científicas los únicos animales que sobrevivirían a una bomba nuclear, son las cucarachas. Por eso yo también quiero ser una cucarachita. Sé que son un poco asquerosas (al menos para mi sí), pero tienen la capacidad de adaptarse y SOBREVIVIR. Eso es lo que yo adopté hace 6 meses, la capacidad de adaptarme al medio ambiente en donde me encuentre. Es por eso que la srta. cucaracha y la sra.águila son mis ejemplos a seguir.

Este año he planeado dejarme crecer el cabello, porque quiero verlo largo, porque ya no me da roche que se me esponje y parezca una zamba. Quiero con más ganas dejarlo crecer porque cuando le dije a mi mami: Ma! miiira, el cabello me está creciendo. Ella me dijo que así como me toca esperar unos meses para verlo largo, así son los proyectos en la vida, y que requieren paciencia de uno.

Hace 6 meses había cumplido varias metas que me había propuesto, hace 6 meses que me di cuenta que me estaba estancando, y me esta extinguiendo en mi pasado. Por eso, a medio año de haber decidido cambiar, te reto a cambiar, te reto a no extinguirte. Ya no tengo miedo de gritar de emoción, de presentarme a una entrevista de trabajo, de abrazar a mis amigos, ya no lloro como antes (en realidad, hace 6 meses que no lloro), me rio mucho más que antes, me he puesto metas más altas y que hasta para muchos parecen inalcanzables, he aprendido que la vida es un proceso, llena de cambios y progresos.

Hoy te reto a poner en pausa por 30 segundos tu vida, y a pensar en todo lo que has logrado. Te reto a poner por 30 segundos mas en pausa tu vida, y pensar en todo lo que quieres lograr, te ves en 10 años vivo? Cómo te ves realmente en una década? Si no logras verte con todas tus metas cumplidas, si en realidad no logras verte con nada alredor, es porque estás estancado, y a punto de extinguirte. Te pido que pausees tu vida por 30 segundos mas, y pienses en todas aquellas personas y/o cosas que te están haciendo estancarte, y en un acto de madurez y sacrificio, las saques de raíz de tu vida, eso hice yo, y si bien no soy Presidenta del Perú, siento que muchas cosas en mi cambiaron en pro de no seguir extiguiendome.

La vida es una constante lucha, la vida se basa en reírte de todo y de nada. Se basa en hacerle un almuerzo a tu amigo por su cumpleaños, sin tener la mas mínima idea de como hacer una causa y haber arruinado el arroz 2 veces seguidas. La vida se basa en presentarle a tu familia tus amigos, en sentirte bien donde sea que estas, con la personalidad que tengas, la vida se basa en ser feliz con lo que tengas, y así tengas muy poquito, buscar tener mas, pero siempre sonriendole al destino. La vida es esencialmente un proceso, donde el que se queda atascado, simplemente pasa al olvido y se extingue.

Porfavor, si en 6 meses algo causé en ti, porfavor, no dejes que la vida te extinga. Y gracias por leerme durante todo este tiempo.


Pd. En los próximos días notarás algunos cambios en el blog, tranquil@, son mejoras hechas por mi.



lunes, 10 de enero de 2011

Mi papá, mi superheroe

Hace varios años atras, un hombre decidió atreverse a ser mi padre. Hace 17 veranos, que este hombre ha jugado a ser mi superheroe, y lo ha logrado con excelencia. Cuando era pequeña, a diferencia de otras niñas que esperaban que Papa Noel les pusiera algo bajo el árbol, yo recibía todos los días un regalo de él, mi padre, al volver de su trabajo. Recuerdo haber idealizado a mi papi como aquel superheroe de los cómics, haber pensado que hasta tenía poderes, que podía volar y darnos la paz del mundo. Hoy con casi 18 años encima, sé que no van a terminar las guerras porque el use una capa, pero si se que el 90% de mis problemas se ven diminutos cuando los hablo con él. 

Hoy quiero hablarte de este hombre tan importante para mí, no porque crea que es el mejor papá del mundo, porque probablemente tú dirás que el tuyo es el mejor. Tampoco te contaré de él porque yo crea que es perfecto, porque como todo humano tiene sus cositas. Decidí contarte de él, porque si me dieran a escoger entre cinco mil padres diferentes a él, lo escogería a él, siempre a él y no por su perfección para ser padre, sino porque es el idóneo para mí.

Es economista de profesión. Tiene varios meses de mayo encima. Le gusta el futbol. Toma Coca Cola para todo, es su remedio por excelencia. Duerme boca abajo igual que yo. Come maní. Tenía un perro que se llamaba lobito. Es el mayor de cuatro hermanos. Es colorado. Tiene el cabello lacio. Se casó con una maravillosa mujer, que seguramente la escogió entre muchas para que sea su esposa y la madre de sus hijos. No le gusta usar sandalias. Tiene una pequeña obsesión por la limpieza y los relojes. Se retiró de su carrera para servirle a Dios. Es callado y muy reservado. No le gusta que le de besitos. Le dice mi 'suegra favorita' a mi abuela. Y se lleva bien con toda mi familia materna.

Amo a mi señor padre por las siguientes razones, y presta atención, porque son motivos muy interesantes.
Lo amo porque nunca me obliga a nada, pero de una manera u otra siempre consigue que haga lo que el quiere. Lo amo porque ayer en la mañana me di cuenta que existen 3 minutos en el día en el que nos parecemos, cuando nos levantamos y nos miramos al espejo a las 5.45 a.m., es en ese instante en que me parezco muchísimo a él. Lo amo porque es directo para decirme las cosas, nunca me esconde nada. Lo amo porque confía en mi, y no le da miedo darme encargos importantes. Porque me pone con los pies en la tierra cuando yo me apuro y me pongo a pensar. Lo amo porque me enseñó el amor a la lectura sin literalmente sentarse conmigo a leer un libro juntos. Porque me recoge todas las noches del paradero, y conversa de todos los temas conmigo. Lo amo porque me escucha siempre que lo necesite, aun cuando es un tema de 'mujeres'.

Lo amo porque no me juzga, porque acepta que seamos diferentes aun cuando tengo su sangre. Amo que pose su cabeza en mi espalda y veamos televisión juntos. Lo amo porque nos entendemos a la perfección cuando él da una conferencia y yo soy su encargada de audiovisuales. Amo salir con él porque me siento importante, porque me paga el pasaje. Lo amo porque me apoya en mis sueños más locos, y porque fue el quien me llevó a dar mi examen de ingreso a la universidad. Lo amo porque me hizo nacer en una familia cristiana, y me dio la oportunidad de conocer a Dios. Amo cuando se molesta conmigo, porque me doy cuenta que tenemos el mismo carácter. Amo que se sonroje cuando yo llego gritando y lo abrazo y no lo dejo caminar para ninguna parte. Lo amo cuando está cansado y se queda dormido y soy yo la que lo abriga con mi colcha rosada. 

Amo sus temas, porque de una manera u otra siempre me marcan. Lo amo porque siempre me da sus críticas respecto a mis amigos. Amo poder confiar en él, porque en mi corta vida nunca me ha fallado. Lo amo porque no me limita, al mismo tiempo que tengo ciertas cosas prohibidas. Lo amo porque me compro dos veces mis lentes,aun cuando sabe que siempre termino perdiendolos. Amo que me acompañe a hacer mis trámites en la universidad. Lo amo porque siempre me cuida, y porque amaba aun más que todos los días me llevara al colegio. Amo su forma de ser tan seria, porque así espantó a ciertas amistades que nunca debí tener. Lo amo porque me explica economía y no por eso me obliga a que siga la tradición familiar. Amo que haya guardado sus libros de cuando era profesor, y que no se moleste porque le arranque un par de hojas de casualidad. Lo amo porque tuvo el valor de aceptarme como hija. Amo que sea mi padre, aun cuando me grite, se ría de mi o me ponga apodos por mi cabello alborotado. 

Este es mi padre, autor de mis días, progenitor de mi hermano y mío. Hoy quería contarte que lo amo, por todas las razones que escribí arriba, y por otras más que talves ya no deba andar ventilando. Ahora te pregunto. Si aun tienes a tu papá a tu lado, que es lo que más amas de él?