Bienvenid@; Gracias por entrar C:

miércoles, 21 de julio de 2010

Relatos que no tienen dueño - Tengo un amigo que no sabe desenredar sus pasadores

Dios me ha regalado muchos amigos, algunos que son pasajeros, otros que hasta ahora siguen marcando mi vida de manera determinante. Gracias a ellos he aprendido a sobrevivir malos y hasta buenos momentos.
Pero hay uno, que últimamente estresa mucho, y desespera mucho y me hace querer estrellarlo contra la pared.

La universidad te cambia en gran manera, da un giro a tus prioridades, tu vida social muchas veces pasa a segundo plano, el amor de tu vida si no era el amor de tu vida se va inmediatamente al tacho, tu familia te ve solo cuando vas a dormir, y tus mejores amigos son satélites que de cuando en vez te mandan algo de oxígeno para no perderte. Yo cambié en la universidad, Dios quiera que no me equivoque, pero creo que cambié para bien.

Pero mi amigo, ay, que Dios me perdone, porque yo soy cristiana y voy a la Iglesia, pero si algo Dios me mostró en esta nueva etapa de mi vida, que no importa a la cantidad de congresos que vaya, o al sin número de campamentos que asista, si mi relación personal con el esta hasta el piso, nada lo cambiará. En fin, mi amigo, mi mejor amigo, prefiere priorizar, nuevamente que Dios me perdone, un repetido campamento antes que pasar tiempo con quien, estoy casi segura, Dios designó para el.

Creo que a veces a el se le mezcla todo, las matrículas, la iglesia, el amor, su vida, su familia sus amigos. Y se pone como un niño, un pequeño infante de 6 años que no puede desenredar los pasadores de las nuevas zapatillas con rueditas que su mami le compró por navidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario