Bienvenid@; Gracias por entrar C:

miércoles, 14 de julio de 2010

Relatos que no tienen dueño - Aquella primera cita

Siempre pensé que la primera vez que saliéramos juntos seria todo perfecto.

Que el estaría esperando cerca a la pileta con una flor en la mano, que yo llegaría para variar tarde pero con un vestido que combinara con el.
Que yo caminaría para el lado de adentro de la acera, y que el me pondría la silla antes de sentarnos a comer.
Que adivinaría exactamente lo que quería comer, y escogería el jugo mixto que mi padre siempre solía consumir en las tardes.
Que luego del lonche, me llevaría a caminar por la playa, que caminaríamos descalzos por la arena, y que el agua nos volvería como el barro cuando Dios nos creó.
Que para mi buena suerte, tendríamos muchos temas de conversación, que me contaría de esa infancia loca que aun conserva en sus ojos. Y yo le contaría de mi presente confuso que solo encuentra solución al tener su mano sobre la mía.
Que esperaríamos sentados sobre una roca, que el atardecer se pose sobre nosotros, y que mientras que el sol se ocultaba, pudiéramos hacer planes juntos.
Que ya siendo mas tarde, me acompañara a mi casa. Que en el camino, se daría cuenta del frío que corría por mi cuerpo y pondría su casaca negra alrededor de mi espalda en señal de protección.
Y que finalmente cerraría la noche con una frase que daba esperanzas: 'pasó por ti mañana las 10:00 a.m. te parece bien?

Pero las fantasías son para los cuentos de hadas verdad?

El estaba cerca a la pileta, yo llegué tarde como de costumbre, si había una flor en su mano, y nuestras vestimentas si combinaban.
Caminos uno detrás del otro. Fue el mozo quien me puso el asiento ( al menos había un mozo).
Nos tomó mas de 40 minutos acordar lo que comeríamos, y el solo pudo pedir una coca-cola sin helar, porque no quería que me resfriara.
Saliendo nos fuimos a un muelle cercano, al borde de este, nos paramos muy estilo titanic, y nos quedamos callados por un largo tiempo.
A cada momento intentaba buscar en sus ojos un rastro de emoción, un rastro de algún sentimiento encontrado. En cada contacto visual, el buscaba mis manos para ver que no caiga al vacío.
Nos sentamos al borde del muelle, poniéndole algo de suspenso al encuentro, vimos caer la tarde, y bostezamos al unisono.
Pasado un tiempo, nos pusimos de pie y nos dirigimos al paradero mas próximo. 
El me embarcó se aseguró que tomara el carro adecuado y que le prometiera mandarle un mensaje al llegar a casa. 
Y así lo hice, llegué a casa, texteé diciendo '***** he llegado a casa, todo bien' , el respondió 'Analú, tú crees que podamos vernos mañana en el cine, nos encontramos en plaza pues', yo finalizaría la noche con 'no puedo, tengo un proyecto en la U, otro día será, que duermas bien. Alaos'.


No hay comentarios:

Publicar un comentario