Bienvenid@; Gracias por entrar C:

martes, 30 de marzo de 2010

Mi tarea de oratoria :)

Nunca he sido buena para contar historias, suelo pasar de un tema a otro, y normalmente no termino bien el relato. Pero aquí voy, intentando contar algo que marcó mi vida emocional en gran manera.

Lo conocí en primero de secundaria, se sentaba detrás de mí, era más alto que yo, y mucho más hábil en los deportes de lo que alguna vez yo sería. Se llamaba Franco, vivía a dos cuadras de la escuela y siempre llegaba tarde. Yo tenía la ingenuidad de una niña de cuatro años, y vivía muy lejos de la escuela. Creo que fue a causa de los profesores, que empezamos una amistad, siempre terminábamos sentándonos juntos, aún cuando a fin de mes hacían cambio de asientos, siempre era, él detrás de mí o viceversa. Recuerdo la clase de química de un lunes de invierno, pasándonos notas por debajo de la mesa, comiendo dentro de la mochila y sobretodo, volviendo más estrecha nuestra relación. Recuerdo los partidos de fútbol, yo en la defensa, el en el ataque; y los juegos de vóley, yo con los brazos moreteados, el dispuesto a seguir un par de horas más. No sé en qué momento dejé de verlo como amigo y se convirtió en mi hermano, en esa persona que sabía escucharme sin juzgarme, que sabía hablarme sin herirme siendo honesto siempre, que sabía verme llorar sin preguntar nada, que me enseñó a tener la valentía para decir que no a las cosas que no quería, a luchar por sueños que yo muchas veces consideré perdidos, y en todo esto, el valor de hermano, dio un giro de 180 grados, y se convirtió en el hombre que yo quería para mí.

Un noviembre del 2006, entre juegos y confesiones de invierno, le dije ‘eres lo mejor que me ha pasado’. El siguió desenredando una trenza q me había hecho y no dijo nada. Seguimos así hasta las vacaciones de verano del año siguiente, todo era normal, todo era mejor. Empezamos tercero, que año para más triste. Nuestra mejor amiga dijo que se iría a España y Franco, no sé de donde, se consiguió una enamorada. Mi mundo se vino abajo, mi mejor amigo, mi hermano, mi hombre perfecto, tenia dueña, no era mío, era compartido, y eso no entraba en mi cerebro. Me tomó aproximadamente tres meses en aceptar, que no era solo mío, que ya no podía llorar delante de él, que ahora TENIA que compartir mis penas con ella también.

Fue este último año, fue en tercero de secundaria, que yo aprendí, de la manera más chocante, perdiéndolo a él, lo que significa decir de todo corazón ‘te amo’. Tuve que escuchar las palabras saliendo de la boca de mi padre ‘ el próximo año regresamos a Lima’, para entender que no me hubiera importado terminar un enamoramiento con él, pero que sí me importaba en gran manera, perder sus ojos mirándome cada cinco minutos buscando cosas en mi camino que me hicieran tropezar, me importaba perder su voz dándome consejos cuando más los necesitaba, me importaba perder su valentía que me hacia a mi verme como una gran mujer aun cuando todavía era una pequeña adolescente, me importaba perder su vida que le daba vida a la mía, me importaba perder sus ganas de enseñarme sobre el mundo que solo a su lado conocí.

Y como la cobarde más importante del país, le escribí la carta más larga que jamás el hubiera leído antes diciendo todo, me encargué que se la dieran en el momento en que me fuera de viaje, pero antes, sin en verdad pensarlo, en la cena de despedida que me hicieron, le dije entre lagrimas y risas ‘eres lo mejor que me ha pasado en la vida, y te amo’. El siguió borrando fotos de la cámara y me abrazó. Días después leería la carta, y me llamaría para decirme que nunca amo tanto en su vida, y que nunca amaría a alguien igual que a mí.

He aquí mi historia de cómo aprendí a decir y a sentir esas dos magnificas palabras.

2 comentarios:

  1. hey autora de es blog ... porque las personas tienen sueños y algunas de ellas nunca los cumplen?

    ResponderEliminar
  2. mi opinión personal, es que muchas veces esos sueños son en realidad caprichos y no estan marcados en nuestro destino. muchas veces de una manera u otra logramos cumplirlos pero a veces ni eso nos hace feliz. La verdad es, que debes de buscar un sueño, que aunque parezca imposible, tenga pinta de estar marcado en tu destino.
    La Autora.

    ResponderEliminar